La larga huelga de seis meses de los obreros del Lavadero Virasoro llegó a su fin, con la firma de un acuerdo indemnizatorio. Luego de amenazas de desalojo, denuncias penales, patovicas y carneros, abandono estatal, y de una extraña conciliación obligatoria dictada a medias por el Ministerio de Trabajo de la Nación, fue finalmente en el despacho de un juez penal donde se llevó a cabo la negociación que cerró un acuerdo. Los obreros pelearon por la reincorporación de 60 despedidos y no lograron ninguna. Pero los 35 que siguieron unidos hasta el final, valoran su dignidad como un triunfo.